18.10.2009 La nueva realidad cultural que observamos a través de las distintas manifestaciones y tendencias artísticas demanda un análisis pausado sobre la transformación del fenómeno creativo. Las nuevas tecnologías han influido decisivamente en la definitiva evolución y democratización del arte.
JOSÉ MANUEL ESTÉVEZ-SAÁ
En un momento histórico como el actual en el que los últimos avances tecnológicos y las nuevas tecnologías de la comunicación y la información invaden casi por completo el espacio sociocultural de cualquier país de los llamados desarrollados, merece la pena hacer un alto en el camino y reflexionar sobre la esencia del Arte y la función que desempeña dentro de ese organigrama que cada vez resulta menos real y más virtual. Quizá sea el momento de preguntarnos si el Arte debe ser concebido como una noción de carácter estático y bien definido y delineado, o si, por el contrario, debe evolucionar conforme el progreso tecnológico y la modernización creativa se van imponiendo en el terreno artístico.
En este sentido, son muchos los que se preguntan qué ha quedado en el camino, qué se ha perdido – si es que se ha perdido algo – en el tránsito de la obra de arte como objeto de diseño, culto y admiración estética elitista a la manifestación artística como objeto de placer, denuncia, intercambio, fabricación y distribución industrial propia de la cultura popular y la cultura de masas. Tampoco debemos pasar por alto la idea de arte como exponente de la creatividad humana ni como referente último con el que identificarnos y a través del cual comunicarnos, porque probablemente sean éstos los rasgos comunes existentes entre el arte en sentido clásico (pintura, música, literatura, arquitectura, etc.) y las nuevas expresiones artísticas como el media art, el body art, el graphic art o el propio graffiti, entre otras.
A lo largo de los dos últimos siglos, han sido muchas las voces agoreras que han querido predecir la muerte del arte y del artista. Ya en el siglo XIX, el socialismo temprano, el positivismo, e incluso figuras ilustradas como el gran representante del idealismo alemán, el filósofo Georg Wilhelm Friedrich Hegel, con sus Lecciones de Estética, desarrollaron ideas apocalípticas sobre el arte. Además de Hegel (a quien por cierto pertenece el adelantado para su época dicho popular “la lectura del periódico es la oración matinal del hombre moderno”), también las distintas vanguardias y neovanguardias han querido incidir en ese agotamiento y esa decadencia del arte. El impresionismo, el futurismo, los dadaístas, los abstraccionistas, las vanguardias rusas, etc., han reparado una y otra vez en una supuesta muerte sobre la que también han reflexionado las más actuales corrientes artísticas, así como intelectuales de la talla de Umberto Eco o Roland Barthes, autor, este último, por cierto, del famoso ensayo “La muerte del autor”.
Fuente: El correo gallego.es

Muestra de ‘Body Art’. Arte conceptual que utiliza el cuerpo humano como base o lienzo sobre el que crear
FOTO: EL CORREO